1.
Pele las papas y sumérjalas en agua con una gotas de limón (esto es para que no se oscurezcan)
2.
Córtelas en trozos medianos.
3.
Hierva las papitas en abundante agua con sal hasta que estén a medio cocer.
4.
Escúrralas y póngalas en otra cacerola donde habrá colocado la crema y la manteca. Hágalas hervir despacito hasta que terminen de cocinarse.
5.
Distribúyalas en una fuente para horno y vierta sobre ellas la crema de la cocción.
6.
Espolvoréelas con el queso rallado y luego gratinelas en horno bien caliente.