1 kg mejillones vivos
1 limón
2 dientes de ajo
1 guindilla
1 cucharadita de pimentón
1 cucharada de harina
Preparación
1.
Se limpian los mejillones raspándolos con un cuchillo y/o estropajo metálico (depende de lo sucios que estén y del asco que te den las lapillas...). Se ponen en una cazuela u olla grande con un vaso o dos de agua, el zumo y las cáscaras del limón, y otras especias al gusto: cebolla, granos de pimienta negra, laurel, un chorrito de vino blanco... Se ponen a buen fuego y cuando el agua arranque a hervir se dejan 2-4 minutos hasta que se abran.
2.
Reserva a un lado el agua de hervir los mejillones. Si te hace, quítales la concha a la que no se ha pegado el bicho. Si algún mejillón no se ha abierto (y no es por falta de cocción) es que está malo, tíralo...
3.
Ahora, la salsita:
4.
Se pone una sartén amplia al fuego con un chorrito de aceite de oliva.
5.
Se lavan un poco los ajos (ojo: sin pelar) y se aplastan un poco dándoles un golpe con el cuchillo... Se fríen en el aceite junto con la guindilla hasta que estén doraditos.
6.
Se añade la harina y se refríe ligeramente.
7.
A continuación se añade el pimentón y se dan unas vueltas. OJO: vigilar que el fuego no este muy fuerte: si la harina o el pimentón se quema, va a saber a chamusquina... Retirar la sartén del fuego si es necesario.
8.
Enseguida, se echa el agua de hervir los mejillones y se remueve para que espese uniformemente. Si la salsa queda clara se puede espesar con un poco de harina de maíz desleída en un poquillo de agua.
9.
Se deja que la salsa haga "chup-chup" unos instantes y luego se incorporan los mejillones. Se les da unas vueltas para que se mojen en la salsita, y se sirve inmediatamente.