La cocina materna tenía sabor y aroma a guisos y sopas, con el repollo a cargo del papel protagónico. Una de las preferidas del chef es esta cazuela de repollo con panceta, que en la fórmula original lleva otro tipo de embutido regional, aunque el chorizo colorado ocupa muy bien su lugar.
½ TAZA lentejas.
1 cebolla.
3 dientes de ajo.
80 GRAMOS panceta ahumada.
2 CUCHARADAS manteca.
1 repollo blanco chico.
½ TAZA cubitos de zanahoria.
2 TAZAS caldo de vegetales.
1 HOJA laurel.
200 GRAMOS chorizo colorado.
1 CUCHARADITA tomillo fresco picado.
1 CUCHARADA vinagre de vino blanco (o manzana).
sal y pimienta negra de molinillo.
Preparación
1.
Remojar las lentejas 2 horas en agua fría (si son tiernas no requieren remojo. Cuanto más viejas, más reposo). Escurrirlas y reservar.
2.
Pelar la cebolla y el ajo, y picarlos muy chiquito.
3.
Cortar la panceta ahumada en tiras finas.
4.
En una cacerola gruesa o cazuela, con la manteca y a fuego bajo, saltear primero la panceta y luego agregar la cebolla y el ajo. Cocinar hasta que la cebolla esté transparente.
5.
Cortar el repollo en tiritas. Sumarlo a la cazuela. Luego, agregar las lentejas, la zanahoria, el laurel y el caldo. Hervir, a fuego mínimo unos 30 minutos, hasta que las lentejas estén casi cocidas.
6.
Cortar el chorizo colorado en rodajitas. Agregarlo a la cazuela con el tomillo y cocinar unos minutos más.
7.
Condimentar con sal, pimienta y vinagre, mezclar, retirar del fuego y servir.