Ponga en un bol la avena arrollada y media taza de harina. Ahora incorpore un cuarto de cucharadita de polvo para hornear y también el azúcar. Agréguele la crema de leche, la miel de maíz y la manteca previamente derretida. Mezcle todo con una espátula o cuchara de madera, hasta obtener una pasta espesa.
2.
Enmanteque y enharine 2 placas para horno (si sólo tiene una, puede cocinar las galletitas por tandas). Distribuya la pasta por cucharaditas, en montoncitos bien espaciados porque se van a extender. Con una cuchara humedecida con agua, achate cada montoncito dándole forma redondeada.
3.
Cocine las tortitas de avena en horno pre-calentado hasta que comiencen a dorarse los bordes (mucha atención, pues las galletitas que llevan miel, al menor descuido pueden quemarse...!) Retire la placa del horno y deje entibiar las galletitas. Despéguelas con una espátula, con cuidado, y apóyelas sobre una superficie lisa.
4.
Mientras tanto, corte el chocolate cobertura en trocitos. Colóquelos en un bol resistente al calor y éste, a su vez, dentro de una cacerola con agua hirviendo para el bañomaría. Lleve al fuego. Mezcle el chocolate con una cuchara hasta que esté totalmente fundido.
5.
Una vez derretido el chocolate, pinte el dorso de las galletitas y póngalas sobre una placa, sin encimarlas. Antes que el chocolate se seque, decore el centro con media nuez o una almendra sin la piel marrón, o una castaña de cajú... ¡o lo que se le ocurra! Estaciónelas en la heladera hasta que el chocolate se endurezca.