La Cuaresma es para los cristianos algo así como el sucedáneo de la Pascua de los judíos y hasta hace algunos años en España aun se respetaban las tradicionales vigilias que prohibían comer carne los viernes de los cuarenta días anteriores a Semana Santa.
Hoy ya casi nadie respeta esta obligación, pero los católicos creyentes sí deberían hacerlo, de modo que para los que profesen esta religión, esta es la receta del plato más emblemático de esos días sagrados, y para los que no, también, porque está deliciosa.
Por descontado, también se puede comer en cualquier fecha
250 gr. Garbanzos (en remojo el día anterior)
250 gr. de Espinacas (frescas o congeladas)
200 gr. de migas de Bacalao
1 Zanahoria grande o 2 pequeñas
2 dientes de Ajo
1 rebanada de pan duro y frito
1 cucharadita de Pimentón dulce
3 cucharadas de Aceite
2 hojas de Laurel
1 Patata grande
2 Huevos duros
Sal y Perejil
Preparación
1.
Se ponen los garbanzos ya remojados en una olla con agua fría, las zanahorias troceadas y el aceite.
2.
Cuando estén casi cocidos sobre 1 hora aproximadamente (20 minutos en olla a presión), se añade el bacalao desmenuzado, las espinacas lavadas, el laurel y las patatas cortadas en dados, se deja cocer a fuego lento 15 minutos, pero sin tapar la olla.
3.
Se machacan los ajos, el pan frito y el perejil, se agrega un poco de caldo de la cocción y se revuelve; se añade al potaje y se deja cocer 5 minutos más.
4.
Entre tanto habremos puesto los huevos a hervir hasta que estén duros (unos 15 minutos).
5.
Se sirve decorado con los huevos picados o cortados en cuartos.