Las mandarinas son frutas sencillas de pelar y de comer, por lo que son una de las frutas predilectas de los más pequeños, si bien, por su sabor dulce y refrescante y por las propiedades nutritivas que nos brindan, se ha de potenciar su consumo en todas las edades. El grato dulzor, su escaso sabor ácido, junto a la suavidad de su pulpa, convierten la mandarina en uno de los cítricos más populares del mundo.
16 mandarinas.
300 g de azúcar.
Un botellín de agua mineral con gas.
Una lima o medio limón.
Una clara de huevo.
Preparación
1.
Pelamos las mandarinas y el limón o la lima.
2.
Ponemos el azúcar en una cazuela y añadimos la mitad del agua con gas del botellín.
3.
Removemos de vez en cuando para que el azúcar se funda por igual y se forme un almíbar.
4.
Apagamos el fuego cuando rompa a hervir el azúcar y dejamos que se enfríe.
5.
Trituramos las mandarinas y la lima o el medio limón por una licuadora.
6.
Vertemos el zumo resultante sobre el almíbar frío e introducimos en una jarra en la nevera.
7.
Una vez frío introducimos en el congelador.
8.
Cuando ya tenga textura de granizado, mezclamos un poco del sorbete con la clara de huevo a punto de nieve. Mezclamos todo de nuevo con el sorbete para que quede cremoso. Añadimos el resto del botellín de agua con gas e introducimos en el congelador hasta que quede granizado.
9.
Servimos en copas o vasos altos acompañado por unas pajitas decoradas.