6-8 fresas grandes, queso parmesano, azúcar, sal, aceite de oliva virgen extra, limón, pimienta negra molida, vinagre de Módena y una hoja de gelatina.
Preparación
1.
Previamente vamos a preparar gelatina de vinagre de Módena. El hecho de utilizar el vinagre de esta forma y no en su versión liquida, nos permite no encharcar el plato, además de darle una textura diferente, y jugar con el aspecto visual.
2.
Calentaremos el vinagre, aproximadamente una taza, en un cazo. Antes de su punto de ebullición añadiremos la lámina de gelatina y retiramos del fuego. Removeremos hasta que se deshagan las láminas y formen un oscuro caldo uniforme. Como con todas las gelatinas, dejaremos enfriar en la nevera hasta que tenga textura firme y sólida.
3.
En el plato iremos colocando nuestras fresas laminadas en vertical lo más finas posible. Corregiremos la posible acidez con un poco de azúcar. Sal, aceite, pimienta negra molida y el zumo de un limón para aderezar al gusto. Por último añadimos el parmesano en lascas y la gelatina en cubos, que habremos cortado una vez se haya enfriado.