5 huevos
4 cucharadas colmadas de harina
30 g de mantequilla
1 chorrito de aceite
leche
nuez moscada y sal
harina, huevo y pan rallado para empanar
aceite para freír
Preparación
1.
Se ponen los huevos en un cazo con agua fría, al fuego. Cuando el agua rompa a hervir, se continúa a fuego medio, y se tienen hirviendo durante 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, se pone el cazo bajo el chorro de agua fría y se dejan los huevos metidos en agua mientras se prepara la bechamel.
2.
En una cazuela, se introducen la mantequilla y un chorrito de aceite. Una vez fundida la mantequilla, se le añade la harina y se fríe, moviendo con la varilla, hasta que tome un poco de color. Entonces se va echando leche, en dos o tres veces, sin dejar de remover con la varilla para que no se formen grumos. Se sazona con sal y una pizca de nuez moscada y se sigue removiendo, hasta que quede una bechamel espesa.
3.
Una vez hecha la bechamel, se deja a fuego mínimo (justo que haga una burbuja de tiempo en tiempo) y, mientras tanto, se quita la cáscara a los huevos duros y se cortan en rodajas.
4.
Se prepara una fuente untada de aceite crudo. Se van introduciendo las rodajas de huevo en la bechamel (sin quitarla del fuego, pero al mínimo), con la ayuda de dos tenedores, y se van sacando bien empapadas de la bechamel a la fuente untada. Una vez pasadas todas por la bechamel, se dejan enfriar y se mete la fuente al frigorífico, para que tomen consistencia.
5.
En el momento de servir, se pone abundante aceite en una sartén honda y, cuando esté bien caliente, se van pasando los huevos por harina, huevo batido y pan rallado, y se fríen hasta que estén dorados. Se sacan a una fuente con papel absorbente.
6.
Se pueden hacer muchas cosas al estilo Villaroy: ternera asada, chuletillas de cordero, trozos de queso de fundir, pechuga de pollo, lengua cocida...