Ingredientes:
1 ½ tazas de avellanas sin tostar (se tuestan en el grill con cuidado de que no se quemen, y luego se frotan con una toalla de cocina para sacarle las pieles)
¾ tazas de azúcar
½ taza de harina
½ taza de cacao en polvo (sin azúcar)
1 cucharadita de bicarbonato
¾ de cucharadita de sal
½ cucharadita de canela
3 cucharadas de mantequilla (fría, cortada en cubitos)
1 cucharada de ralladura de naranja
3 cucharadas de zumo de naranja
1 cucharada de licor al gusto ( yo le puse moscatel, que era lo que tenía)
3 clavos molidos
Para el glaseado:
½ taza de azúcar glas
½ cucharada de cacao en polvo (sin azúcar)
3 cucharadas de agua
1 cucharada de licor (el mismo de las galletas)
Preparación
1.
Precalentar el horno a 160 ºC cubrir una bandeja de horno con papel de hornear.
2.
En la picadora picar las avellanas y todos los ingredientes desde el azúcar hasta los clavos. Cuando estén las avellanas bien picadas, añadir la mantequilla y la ralladura de naranja, hasta que la mantequilla esté picada y haya algunos trozos del tamaño de un guisante (un ratín de nada). Añadir el zumo y el licor, y darle a la picadora un poquito más, hasta que se junte un poquito la masa, pero siga teniendo aspecto de migas (se abre la picadora, y se aprieta un poco de masa, si se queda junta, ya está, sino, añadir un pelín más de zumo.
3.
Ir tomando cucharadas de masa y formar las galletas en la bandeja, hornear 15 minutos. Mientras se enfrían, hacer el glaseado. Batir con unas varillas todos los ingredientes hasta que estén bien mezclados. Pintar con una espátula o cuchillo las galletas frías, y dejar sobre la bandeja que usamos para el horno durante una hora. Se guardan en una caja de lata, hasta cuatro días. Y la receta asegura, que cuatro días después están mucho mejor... eso si quedan.