1.
Capa de queso: Batimos el queso crema con la ricotta y el azúcar. Una vez esté cremoso, añadimos las vainilla y el huevo, todo ello sin batir demasiado.
2.
Por último echamos la crema fraîche (en algunos establecimientos ya han castellanizado el nombre y le llaman “crema o nata fresca”), mezclando con cuidado, y la harina tamizada. Removeremos suavemente y sólo lo suficiente para que no queden grumos. Reservamos.
3.
Brownie: Derretimos el chocolate con la mantequilla en el microondas. Cuando la mantequilla se haya derretido, retiramos del microondas y removemos con ayuda de una espátula hasta que esté totalmente homogéneo e incorporado. Reservamos. Precalentamos el horno a 180º C.
4.
En otro bowl batimos los huevos con el azúcar la vainilla y la pizca de sal hasta que quede espumoso. Añadimos la mezcla de chocolate, no caliente para que no cuaje el huevo. Echamos la harina tamizada (importante para no formar grumos) y removemos con la espátula hasta que se haya mezclado bien.
5.
Vertemos sobre un molde engrasado y enharinado, eliminando la harina sobrante. Sobre esta masa echamos, inmediatamente, la masa de queso. Si esperamos demasiado no se introducirá en la misma tan fácilmente y sería necesario pinchar con una brocheta o cucharilla. Tampoco sería un problema, nos quedarían dos capas más homogéneas.
6.
El postre está pensado para que no quede homogéneo, de formas irregulares y con el queso entremezclado con el chocolate.
7.
Damos unos golpecitos para alisar (algo) la superficie e introducimos en el horno durante unos 20 minutos o más. Según gustos, si os gusta más o menos hecho.
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